Gladiadores Romanos – Vegetarianos

Ayer viendo UFC 119 me sorprendí al escuchar que el luchador de MMA Frank Mir era vegetariano. Hoy me he puesto a buscar por internet si encontraba algo más de información y no encontré nada sobre Mir, pero encontré una noticia que me sorprendío incluso más que la de Mir.

Los mejores atletas de la Roma antigua eran vegetarianos!! Así que Frank Mir no es el primer gladiador vegetariano.

La figura de un gladiador trae a la memoria las ideas de la fuerza, el entrenamiento pesado, la resistencia, y la eficacia mortal: una máquina de pelea perfecta. Históricamente, un gladiador era un tipo de héroe deportivo, y la medicina de los gladiadores fue probablemente una de las primeras formas de medicina deportiva organizada. Estatuas y pinturas del periódo de la Roma antigua nos muestran este mundo increíble de luchadores.

Existen indicios de gladiadores famosos en todo el mundo conocido durante los tiempos de los romanos, quienes se parecían a luchadores modernos como Mohammad Ali o Mike Tyson. La mayoría de ellos se crió en escuelas para luchadores; la más famosa de ellas se encontraba Capua, cerca de Nápoles, en Italia: Espartaco, el gladiador rebelde que inflingió una derrota severa en el ejército romano, venía de este lugar. Los gladiadores tenían que soportar largas sesiones de entrenamiento para pelear en la arena.

Considerando la dieta moderna de los atletas de fuerza, podríamos esperar que los gladiadores comieran una dieta alta en proteínas. Sin embargo, los análisis de sus huesos han resultado en la hipótesis de que los gladiadores eran atletas vegetarianos: en sus informes acerca de Roma, el historiador de la antigüedad Plinio se refería a los gladiadores como “hordearii” (comedores de cebada) (Eichholz et al., 1938).

Las plantas contienen niveles más altos estroncio que los tejidos animales. Las personas que consumen más plantas y menos carnes acumularán niveles apreciablemente más altos de estroncio en sus huesos. Los niveles de estroncio en los huesos de los gladiadores eran dos veces más altos que los huesos de sus contemporáneos los efesios (Kanz and Grossschmidt, 2007).

Los soldados de caballería del ejército romano, los “legionarios”, tenían un gasto energético diario que se puede estimar alrededor de las 5000 kcal para los legionarios que realizaban tareas de ingeniería y de 6000 kcal para los legionarios en acción de guerra. En el presente, sólo obreros y deportistas alcanzan niveles tales de gasto energético (Fornaris and Aubert, 1998). Los legionarios eran capaces de soportar largas campañas de guerra y “magnis itineribus” (marchas forzadas) sin fin, con una resistencia increíble a la fatiga.

La ración diaria de los legionarios consistía en un 78% de carbohidratos, provenientes principalmente del trigo y la cebada. Esta dieta tenía la ventaja de proveer carbohidratos de absorción lenta, que proveen altos niveles de energía y son de fácil digestión. También proveía buena cantidad de fibra en el instestino, y podía restaurar las reservas de energía en el organismo (Fornaris and Aubert, 1998; Lemon et al., 1992). Los mejores luchadores del mundo antiguo eran esencialmente vegetarianos.

Las necesidades de proteína para los atletas que han entrenado o entrenan con pesas son mayores que los de los individuos sedentarios (Lemon et al., 1992). Sin embargo, el Instituto de Medicina concluyó que la evidencia de necesidades elevadas para los individuos que son físicamente activos no era convincente, y sugirió que la cantidad recomendada diaria de 0,8 g de proteína por kilogramo de peso corporal era apropiada para adultos saludables que participan en ejercicios de resistencia o de pesas (Washington, 2002). La pregunta en cuanto a si el vegetarianismo está asociado con efectos beneficiosos o dañinos en el desempeño atlético también ha sido considerada (Nieman, 1988, 1999). Estudios de observación de atletas vegetarianos y no vegetarianos (Hanne et al., 1986) no han detectado diferencias en el desempeño o nivel de acondicionamiento asociado con la cantidad de proteína animal que consumían. Estudios de intervención realizados a corto plazo con sujetos que consumían dietas vegetarianas y no vegetarianos por períodos de prueba (desde 2 a 6 semanas) tampoco detectaron diferencias en los parámetros de desempeño físico con respecto la presencia o falta de alimentos derivados de tejidos animales (Nieman, 1988). También concuerdan con estos resultados estudios previos de la literatura científica que han hallado que una dieta vegetariana bien planeada y variada puede suplir las necesidades de los atletas, como lo fue con los gladiadores romanos y con los legionarios.

Fuente saludparahoy.wordpress.com

 
   

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